
Cómo aclarar qué quieres (antes de buscar el cómo)
Primero el qué, luego el cómo: diseña la vida que quieres vivir
¿Qué has hecho en lo que llevamos de año para conseguir lo que quieres? Te lo pregunto así, directo. Y quizá lo primero que te sale es: “Joana, es que ni siquiera tengo claro qué quiero”.
Tranquila, a la mayoría nos pasa. Vivimos con ideas vagas, deseos sueltos y sueños en modo “algún día”: viajar más, trabajar menos, tener más tiempo, cambiar de casa, invertir… Pero cuando rascas un poco, no hay un qué concreto.
Y si no sabes el qué, es imposible saber el cómo.
Por qué te cuesta tanto saber lo que quieres
No es que seas despistada, ni poco ambiciosa, ni “mayor para estas cosas”. Es que nadie nos ha enseñado de verdad a parar y preguntarnos: “¿Qué quiero para mí ahora?”
Solemos vivir en piloto automático: trabajo, familia, compromisos, responsabilidades. Vamos tirando, nos quejamos a ratos, pero pocas veces nos sentamos con honestidad a definir qué queremos conseguir, lograr, experimentar.
Al final acabamos con frases como:
- “Me gustaría viajar más, si pudiera…”
- “Si tuviera más dinero, ya haría…”
- “Cuando me jubile…”
O nos quedamos enganchadas en la queja. Y la queja continua, además de aburrida, no mueve nada. Lo que mueve es la claridad.
Sin qué no hay cómo (y el cómo no debe robarte el sueño)
Para que algo cambie en tu vida, primero necesitas un qué claro. Después ya hablaremos del cómo.
Imagínate que quieres comprar un piso en una ciudad concreta. Ese es tu qué. A partir de ahí puedes empezar a preguntarte: ¿cómo lo voy a conseguir?, ¿qué necesito saber?, ¿a quién tengo que pedir ayuda?
Pero muchas veces hacemos justo lo contrario: vemos el objetivo enorme, nos agobiamos con el cómo y terminamos renunciando. Pensamos:
- “No sé ni por dónde empezar.”
- “Es demasiado grande para mí.”
- “Seguro que a los demás les sale porque tienen suerte, contactos o dinero.”
Y aquí viene algo importante: no permitas que el cómo te robe el qué. Que no se te muera un sueño solo porque aún no ves el camino completo.
Cuando conduces de noche, solo ves hasta la primera curva. El resto de la carretera aparece a medida que avanzas. Con tus objetivos pasa lo mismo.
Ejemplos de “qués” grandes y pequeños
El qué no tiene por qué ser siempre un súper objetivo vital. Puede ser algo sencillo, cercano y práctico. Por ejemplo:
- Quiero tener más tiempo libre.
¿Cómo podrías empezar? Reservando espacios en tu agenda, soltando compromisos que ya no te aportan, organizando mejor tus tareas. - Quiero viajar a Nueva Zelanda o a Islandia.
¿Cómo podrías avanzar hoy? Empezando a mirar opciones, calculando presupuestos, decidiendo si quieres organizarlo por tu cuenta o con agencia. - Quiero cambiar de casa o invertir en un piso.
¿Cómo puedes dar el primer paso? Informarte, preguntar a profesionales de confianza, entender bien los riesgos y las oportunidades.
No hace falta que veas todo el plan. Basta con que tengas claro el qué y te comprometas con el siguiente paso.
Responsabilidad incómoda pero liberadora: vivir la vida que quieres
Aquí viene la parte incómoda, pero necesaria: tienes la responsabilidad de vivir la vida que quieres vivir. Nadie lo va a hacer por ti.
Y eso implica tomar decisiones difíciles. Todo cambio viene precedido de una decisión que incomoda:
- Querer cambiar de trabajo.
- Dejar una relación que ya no suma.
- Modificar un hábito que te resta energía.
- Reordenar tus finanzas para estar más tranquila.
No es fácil, claro que no. Pero o eliges tú o la vida elige por ti. Y luego la factura suele ser más elevada: más cansancio, más frustración, más sensación de estar viviendo una vida que no es la tuya.
Pregúntate con honestidad:
- ¿Qué es eso que me está lastrando ahora mismo?
- ¿Qué me drena la energía?
- ¿En qué momentos siento que vibro más, que fluyo, que estoy “en mi sitio”?
Quizá no puedas estar de vacaciones todo el año, pero sí puedes introducir planes disfrutones que te vitaminicen y te den energía para el día a día: una comida con amigas que te sientan bien, un paseo sola, un rato de lectura, un café tranquilo para poner en orden tus ideas.
No eres la misma de hace 20 años (y eso está bien)
Otra cosa importante: la vida cambia, tú cambias y tus qués también cambian. Lo que querías hace 20 años no tiene por qué ser lo que quieres hoy.
Tu forma de vestir, de trabajar, de relacionarte con el dinero, de disfrutar el tiempo… todo evoluciona. Y no porque “la sociedad lo diga”, sino porque tú ya no eres la misma.
Lo peligroso no es cambiar. Lo peligroso es desconectarte de ti, dejar de preguntarte qué quieres ahora, hoy, a esta edad y en esta etapa.
Por eso es tan importante que diseñes, dentro de tus posibilidades reales, una vida que se parezca lo máximo posible a lo que quieres para ti: más calma, más claridad, más disfrute y decisiones financieras conscientes.
Cuando hablamos de pisos e inversiones: cuidado con los cuentos de hadas
Como sabes, yo vivo muy de cerca el mundo inmobiliario. Y hay un tema que me tiene especialmente removida: los mensajes que se venden en redes sobre “hacerse rico” alquilando pisos.
Seguro que los has visto:
- Personas que dicen que ganan cantidades brutales alquilando por habitaciones.
- Reformas que, aparentemente, salen siempre perfectas, sin retrasos ni imprevistos.
- Rentabilidades mágicas: “mil euros limpios al mes sin esfuerzo”.
Y mientras escuchas eso, piensas: “Pues no sé cómo no lo hace todo el mundo”.
Ojito con estos mensajes. Como en cualquier sector, hay buenos profesionales, hay gente fantasiosa y hay quien predica lo que no hace.
El problema es que hay personas que se creen estas promesas, se lanzan sin entender bien los riesgos y acaban en líos serios: reformas que se disparan de presupuesto, problemas con inquilinos, situaciones legales que no conocían…
La responsabilidad del mensaje (y la tuya como consumidora)
Muchas de estas personas no son conscientes de la responsabilidad que tienen con lo que dicen. Pero tú sí puedes ser consciente de tu parte: no te creas cualquier promesa fácil.
Algunas ideas clave:
- Si algo suena demasiado bonito para ser verdad, probablemente no lo sea.
- Invertir en inmobiliario puede ser interesante, pero siempre con información, realismo y asesoramiento profesional.
- No todas las operaciones dan las rentabilidades que ves en un reels o en un anuncio.
Está genial que quieras mejorar tu situación económica, tener ingresos extra o construir patrimonio. Pero hazlo desde la claridad de tu qué (qué tipo de vida quieres, qué nivel de riesgo aceptas, qué tiempo y energía puedes dedicar) y desde un cómo realista, paso a paso.
Cómo avanzar hoy: un ejercicio sencillo
Te propongo que hoy no te quedes solo leyendo. Haz este pequeño ejercicio:
- Coge papel y boli.
- Escribe en grande: ¿Qué quiero para mí este año?
- Anota, sin filtro, todo lo que venga: cosas pequeñas, cosas grandes, deseos materiales y no materiales.
- Subraya tres qués que sean importantes para ti ahora mismo.
- Para cada uno, escribe solo el siguiente paso posible, no todo el plan.
No hace falta que resuelvas tu vida entera hoy. Solo que empieces a poner el foco donde importa: en el qué, no en la queja ni en el miedo al cómo.
Vive más cerca de la vida que quieres (no de la que “toca”)
Tu vida es tuya. Y, de momento que sepamos, solo tienes esta. No sabemos si nos reencarnaremos o no, pero lo que sí sabemos es que el tiempo pasa.
Así que, dentro de tus circunstancias reales, te invito a que tomes más decisiones alineadas con lo que quieres:
- Decisiones sobre cómo usas tu tiempo.
- Decisiones sobre con quién lo compartes.
- Decisiones sobre tu dinero, tu casa, tus proyectos.
No se trata de tener una vida perfecta, sino una vida más tuya. Más diseñada por ti, menos dictada por la inercia o por lo que ves en redes.
¿Quieres seguir profundizando y tomar decisiones con más claridad?
Si este tema te resuena, te invito a hacer dos cosas sencillas:
- Escucha el episodio completo del podcast “El qué”, donde desarrollo estas ideas de forma cercana y directa.
- Pásate por mi blog, donde comparto recursos para vivir tu vida y tu relación con el dinero de forma más consciente y disfrutona.
Y si estás en ese punto de querer dar pasos con calma y criterio en el mundo inmobiliario, recuerda que en Casas a Punto trabajamos con servicios a medida, con cariño y profesionalidad, para que tus decisiones con la vivienda estén alineadas con la vida que tú quieres vivir.
Nos seguimos en Instagram en @aranda_joana y @casas_a_punto, y en mi web joanaranda.com. Y ahora, vuelve a la pregunta clave: ¿qué quieres para ti a partir de hoy?
