La loca de la casa y la pregunta clave: ¿qué necesito hoy?

January 05, 20260 min read

La loca de la casa y la pregunta clave: ¿qué necesito hoy?

Hoy quiero hablarte de dos cosas que parecen muy distintas, pero que en realidad están muy conectadas: cómo te hablas por dentro y cómo te organizas fuera, también con tu casa. Porque al final, tu voz interna y tus decisiones prácticas se encuentran siempre en el mismo lugar: en tu día a día.

La loca de la casa: esa voz que no se calla

Teresa de Calcuta llamaba “la loca de la casa” a esa voz interior que todas tenemos y que, cuando se desmadra, nos hace un flaco favor. No es más que tu diálogo interno, pero en modo exagerado, dramático o castigador.

Seguro que te suena algo de esto:

  • “Mañana tengo una entrevista, seguro que me sale fatal.”
  • “Tengo una reunión y no estoy nada preparada, ya verás qué desastre.”
  • “No sé por qué me meto en estas historias, no voy a estar a la altura.”

Cuando empiezas el día con este tipo de pensamientos, tu cuerpo responde. Se te encoge el pecho, te sudan las manos, te duele la tripa o notas un nudo en la garganta. Esa emoción que generas con lo que piensas acaba creando tu realidad: vas más tensa, más pequeña, más insegura.

Lo que piensas crea tu estado (y tu energía)

No se trata de frases mágicas ni de autoayuda edulcorada. Se trata de algo muy concreto: lo que te dices a ti misma provoca una emoción, y esa emoción condiciona cómo te mueves por el mundo.

No es lo mismo decirte:

  • “Va a salir todo mal, no estoy preparada.”

Que decir:

  • “Mañana tengo una entrevista. Voy a hacerlo lo mejor que pueda, voy a prepararme hasta donde llegue y ya está. No sé qué pasará, pero voy a dar lo mejor de mí.”

En el segundo caso, no te estás contando una película rosa. No estás diciendo “soy maravillosa y todo va a salir perfecto”. Estás siendo realista, pero amable. Y eso cambia tu postura, tu tono de voz, tu energía.

No se trata de negar lo que sientes

Muy importante: cuidar la “loca de la casa” no significa negar tus emociones. Aquí no vas a encontrar el discurso de “todo bien siempre” ni el “si quieres, puedes” vacío.

Si estás triste, estás triste. Si estás enfadada, estás enfadada. Y eso merece un espacio. La diferencia está en cómo te hablas mientras estás ahí:

  • Una cosa es decirte: “No me pasa nada, no tengo derecho a estar así, tengo que estar bien”.
  • Y otra muy distinta es: “Hoy estoy triste, hoy estoy plof. Voy a pasar el día lo mejor que pueda, sé que no será para siempre”.

Lo primero niega lo que te pasa. Lo segundo te reconoce y te acompaña. Y tú también existes, con lo bueno y con lo difícil. No hace falta convertirlo en un drama, pero tampoco barrerlo debajo de la alfombra.

La pregunta que puede cambiar tu día: ¿qué necesito hoy?

Te propongo una pregunta muy sencilla y muy poderosa para empezar a vivir menos en piloto automático:

¿Qué necesito hoy?

Así, sin florituras. Te levantas, te haces tu café, tu té o lo que suelas tomar y, antes de meterte de golpe en la rueda del día, te preguntas:

  • ¿Necesito descansar un poco más?
  • ¿Necesito un paseo a solas para aclararme?
  • ¿Necesito quedar con una amiga y charlar?
  • ¿Necesito un desayuno rico, tranquila, sin pantallas?
  • ¿Necesito estar en silencio un rato?

Puede que no puedas tomarte el día libre, lo sé. Pero casi siempre hay un pequeño espacio que sí puedes crear para ti: diez minutos de paseo, tres minutos de respiración consciente, un desayuno sin correr, un rato de escritura, una llamada que te nutra.

Dejar de vivir en piloto automático

Muchas veces los días se nos pasan sin darnos cuenta. Un día más, y otro, y otro. Trabajos, obligaciones, casa, familia… Y tú quedas para el final de la lista. O directamente desapareces de la lista.

La pregunta “¿qué necesito hoy?” es una forma sencilla de traerte de vuelta a tu vida. De mirarte un momento y decirte: “Aquí estoy, también cuento”.

No hace falta que cambies toda tu semana. Empieza por un gesto pequeño al día. Un gesto que salga de escucharte, no de cumplir expectativas externas.

Cuidar tu energía también es cuidar tu casa

Y ahora voy a otro terreno que parece muy práctico, pero que impacta muchísimo en cómo te sientes: tu casa, tu vivienda, ese espacio donde duermes, descansas, te desahogas y te recoges.

Tu hogar no es solo un techo, es energía. Y cuando estás en un momento delicado, con cambios o preocupaciones, tener un lugar donde estar tranquila marca la diferencia.

Cuando necesitas mudarte y todo se complica

Te cuento el caso real de una familia extranjera que atendí desde Casas a Punto. Tenían que trasladarse durante un año por un motivo médico. Venían a la clínica universitaria y necesitaban una vivienda de alquiler por ese tiempo.

¿El problema? No tenían nómina ni historial aquí. Aun así, estaban dispuestos a pagar por adelantado, a ofrecer garantías, todo. Pero se encontraban con un muro: las inmobiliarias y propietarios ni siquiera les respondían a los emails o les negaban la visita.

No porque fueran “malos candidatos”, sino porque sus correos se perdían entre cientos de solicitudes. Mucha demanda, poco filtro humano y, a veces, cierta desconfianza hacia quien viene de fuera.

El servicio de búsqueda de vivienda: alguien de tu parte

¿Qué hicimos en este caso? Esta familia me encargó a mí la búsqueda de vivienda. Eso cambia por completo el escenario. Ya no es una familia más escribiendo un email que quizá nadie lea. Ahora es una profesional del sector que se presenta en la inmobiliaria y dice:

“Tengo una familia con esta situación, este motivo médico, esta capacidad económica, que busca un piso de alquiler por un año”.

Y a partir de ahí:

  • Me conceden visitas que a ellos sola no les daban.
  • Presento su caso de manera clara y ordenada.
  • Filtro opciones para que solo vean viviendas que encajan.

¿El resultado? Encontramos piso. Y, sobre todo, ganaron tranquilidad en un momento de la vida en el que ya tenían suficiente con el tema médico como para además estar peleándose con correos, anuncios y silencios.

Cuando pedir ayuda te ahorra mucho desgaste

Si en algún momento te toca trasladarte a otra ciudad o a otro país, o estás en una situación en la que sientes que “no te ven” como candidata a un alquiler, quizá es momento de plantearte algo distinto.

En vez de enviar decenas de emails que nadie responde, puedes:

  • Acudir a una inmobiliaria de confianza o a una profesional que conozca la zona.
  • Encargar un servicio de búsqueda de vivienda a medida.
  • Acordar un precio por ese acompañamiento.

¿Por qué esto puede ser una buena idea? Porque:

  • Te aseguras de que tu caso sea realmente visto y valorado.
  • No recae todo el peso en ti, en un momento quizá ya de por sí exigente.
  • Ganas tiempo, claridad y, sobre todo, calma.

No se trata de que tú “no seas suficiente” para ese piso, sino de que muchas veces tu mensaje ni siquiera llega a aparecer en la pantalla de quien decide. Y ahí es donde tener a alguien de tu parte cambia el juego.

Una vida más disfrutona empieza por escucharte

Si tuviera que resumirte este episodio en una idea sería esta: tu bienestar se construye en las pequeñas decisiones del día a día. En cómo te hablas, en si te escuchas, en si te permites necesitar cosas, y también en cómo te organizas por fuera para sostenerte mejor por dentro.

Hoy te dejo dos invitaciones muy concretas:

  1. Observa a tu “loca de la casa”. Date cuenta de cuándo se pone apocalíptica y elige hablarte con un poco más de amabilidad, sin negar lo que sientes.
  2. Hazte la pregunta: “¿qué necesito hoy?” Y respóndete con un gesto pequeño pero real que puedas darte.

Y si estás en un momento de cambio de casa, de traslado, o sientes que el tema vivienda te está quitando más energía de la que te da, recuerda que no tienes por qué hacerlo sola. Hay servicios pensados precisamente para acompañarte en ese proceso, como la búsqueda de vivienda a medida.

¿Quieres seguir profundizando y cuidarte un poco más cada semana?

Si este contenido te ha resonado, te invito a dar un paso más:

  • Escucha el episodio completo del podcast para dejar que estas ideas aterricen en tu propio contexto.
  • Pásate por mi blog en joanaranda.com, donde comparto recursos para vivir con más claridad, energía y autonomía.
  • Y si estás en un momento de cambio de vivienda o necesitas ayuda con una búsqueda complicada, puedes conocer los servicios de Casas a Punto, donde trabajamos cada caso con profesionalidad y mucho cariño.

No se trata de hacerlo todo perfecto. Se trata de cuidar tu energía, tomar decisiones un poco más conscientes y construir, poco a poco, una vida más disfrutona y más tuya.

Back to Blog